divendres, 8 de novembre de 2013

Presentación del libro EMILY DICKINSON 2n Vol.

27 de noviembre Presentación del libro:

EMILY DICKINSON
 POEMAS 601-1200. SOLDAR UN ABISMO CON AIRE 

Prólogo, traducción y lectura de los poemas en español por Ana Mañeru Méndez y María-Milagros Rivera Garretas. Madrid, Sabina editorial, 2013; 776 páginas. Edición bilingüe. Contiene CD con la lectura de los poemas en formato mp3. ISBN: 978-84-937159-9-1; 37 euros.

Con
Luisa Fortes, poeta (moderadora)
Esther Zarraluki, poeta
María-Milagros Rivera Garretas, cotraductora del libro
Mar Serinyà, artista 

Las traductoras firmarán el libro a quien lo desee.

 En: LLIBRERIA PRÒLEG, MIÉRCOLES 27 DE NOVIEMBRE DE 2013 A LAS 19 HORAS
C/ SANT PERE MÉS ALT, 46. BARCELONA.


Hay otra Soledad
Sin la que muchas mueren –
No la ocasiona falta de amiga
O circunstancia de Lot

Sino que la naturaleza, a veces, a veces pensó
Y quienquiera que le ocurra
Es más rica de lo que podría ser revelado
Por numeral mortal –

[Entregado a Susan Huntington Dickinson]

Emily Dickinson
Poema 1138


Un Secreto dicho –
Un Secreto dicho –
Deja de ser un Secreto – entonces –
Un Secreto – guardado –
Ese – puede aterrar solo a Una –
Mejor de él – estar continuamente temerosa –
Que de él –
Y Quien tú se lo dijiste – además –

Emily Dickinson 
Poema 643

Te esperamos!




Para saber más del libro: www.sabinaeditorial.com



dilluns, 28 d’octubre de 2013

Cuéntanos tu experiencia

L'observadora

*Clara Trepat (Alumna del máster)


Abans de començar a estudiar al Màster de la Diferència Sexual de Duoda jo era una observadora, de la vida de les dones, de la literatura de dones, de les obres de les dones, però crec que no m'implicava directament. La meva observació radicava en la lectura, els llibres eren l'eina de contacte i em vaig adonar que la meva vida sempre havia estat així: observava, aprenia de l'experiència pròpia i la d'altres dones però no actuava, simplement mirava. Creia en aquesta lluita de les dones per crear un món millor, on estiguéssim realment representades, però no participava en grups de dones, no m'implicava, tenia les meves pròpies opinions però no gaires oportunitats per explicar-me, em semblava que no podia compartir-les amb altres dones.

A nivell particular sí que expressava les meves opinions però era en un grup reduït i personal, de tu a tu. No sentia que hi hagués una vida en relació, entre dones, a la meva vida. Em sentia com aïllada d'aquest món on les dones actuen alienes a si mateixes, com jo. Aïllada de la veritable vida de ser dona anava seguint els esdeveniments de la meva existència sense una actuació directa per part meva, com si no decidís jo mateixa, com si el curs vital em guiés sense voluntat pròpia. Encara ara hi ha molts moments que em sento així, és com si tingués por de decidir l'aventura de viure, perquè quan ho vaig intentar, una mena de catàstrofe sorgia de dins meu, entre el meu jo femení que lluitava contra mi mateixa, i els altres.

Així doncs, la meva pròpia individualitat em dominava i només aconseguia extrapolar-la quan escrivia sobre la meva experiència de dona, i encara pateixo per discernir en què m'implico i en què no dec, perquè em semblava que m'exposava massa a unes opinions externes que creia que em farien mal, suposo perquè aquesta experiència ja l'havia viscuda. Malgrat tot en acabar el màster ja no sento aquesta por, encara que segueix havent-hi un recel a implicar-me en un món on no es valora l'opinió de les dones.

¿I per què encara em sento, en certs moments, com un aglomerat de passions reprimides que m'impedeixen sortir d'aquest monstre interior que m'avisa, sempre, que no surti a l'exterior, que a ningú li interessa, que ningú escolta, que ningú vol saber els propòsits d'una dona que lluita per ser ella mateixa?

 Em preguntava si ho havia entès prou bé, si era capaç de respondre a un nou repte, a una nova visió de mi mateixa que m'interpel·lava en els estudis de la diferència sexual. I, entre d'altres coses, m'he adonat que em desautoritzava jo mateixa en molts moments malgrat l'experiència entre dones en què participo actualment.

Sortir de mi mateixa ha estat implicar-me, mostrar-me, sentir-me valorada per iguals i arribar a una zona zero de retrobament amb aquella nena que vaig ser, amb aquesta dona que sóc ara, que havia amagat en els plecs de la meva existència. Estic contenta amb aquests nous estudis perquè no solament m'han ajudat a entendre que no només hi ha una lluita de les dones per la seva llibertat, per la seva visibilitat, pel seu reconeixement històric o social, sinó perquè és un reconeixement del meu jo més íntim i personal, on hi havia habitat com una ermitana en un abisme espiritual, on el centre sóc jo mateixa i totes les meves antecessores en les quals m'he reconegut, mitjançant les genealogies femenines que han existit i que encara existeixen, i de les quals he après més i millor sobre mi mateixa.

Clara Trepat.

Fotografía: Sophie Kasser performance ¿Dónde estoy cuando soy dos? (fotografía Archivo Duoda)

Barcelona,  Octubre 2013

dimecres, 25 de setembre de 2013

Cuéntanos tu experiencia



Duoda, el cultivo de un jardín                                                     


               * Por Aura Tampoa Lizardo
Transitar Duoda, implicó, reconocerme en complicidad con la vida y sus fluctuaciones. Ver hacia dentro/hacia la madre, desnudarme del lenguaje “prestado” (al cual le tenía pavor) para volver a la lengua de la carne. Esa lengua es un jardín, alberga símbolos como las plantas, únicos, perfectos, de gran potencia sanadora.

El cultivo de las palabras requiere detenimiento, disposición para el asombro, recuerdo y olvido, así, simultáneos. Mi detenimiento comenzó por la visión, dando origen a la lectura reveladora de la realidad, desde ella, cada imagen es relación. Sentarte a admirar tu jardín es, confesar el asombro ante los milagros del ser, respirar, sentir cada movimiento ajeno como parte de ti, comprender las transiciones de las moléculas que somos, comprender por qué nos desafinamos, porque las plantas vibran, suenan, así como las palabras.

Detenerse en el jardín y hurgar ¿Qué sucede cuando somos ruido? ¿Es cierto que todo ruido carece de armonía? ¿Es cierto que toda muerte carece de belleza? ¿Existe la verdad? ¿Y, si existe, por qué nos prohibieron hablar de ella?

Pues sí, leer la existencia en lengua materna conduce, indudablemente, a la verdad. Al encuentro con las palabras de verdad. Al llegar a este punto, la fidelidad a ellas es fidelidad a ti misma, de modo que, cualquier otro lugar de enunciación parece un sueño pesado, una borrosa pesadilla.

Duoda, las maestras de Duoda, van soltando destellos que iluminan el jardín sobre el cual reposa tu corazón, su suavidad nos enseña a leer, a mirar siempre como la primera vez: libres de razón y plenas de amor. 

 

(Fotografía: Georgia Pintando de Tony Vaccaro)

dijous, 5 de setembre de 2013

Descubriendo la Revista Duoda


                                                        *Por Daniela Amigo Arancibia

Me han encomendado la tarea de presentar la revista Nº 43 de Duoda, sobre el “Feminismo de las más jóvenes”, y sin saber aún si soy apta o no para hacerlo, ya que para mi la escritura es como una montaña rusa que a veces me lleva a la cima recóndita de mi ser mujer y otras veces me lleva a lugares donde me reprimo, creo que me encuentro en un momento de mi vida en que veo el feminismo como algo fundamental que mueve mi vida y le da sentido.
Antes que todo debo agradecer a Duoda, por haberme abierto un claro de luz al final del camino y a mis compañeras y profesoras, que me han aportado a la construcción de lo que hoy es mi feminismo gracias a las charlas y lecturas.
Recuerdo que el año pasado no tenía muy claro qué era el feminismo de la diferencia, ni tampoco sabía si haría el máster. A pesar de esto asistí al seminario de primavera y algunas ideas comenzaron a tener sentido. Venía llegando de Chile, mi país, bastante cansada de todos estos movimientos de “igualdad de género”, con miedo de decirme feminista porque esto involucraba que me miraran con cierto rechazo, por esto, tomé esta oportunidad de venirme a Barcelona, como una forma de encontrar algo que buscaba, algo que sabía que me faltaba, ya que me sentía vacía y tenía certeza de que necesitaba algo más.
Como he dicho al principio, Duoda ha sido para mí un claro de luz al final del camino, porque me ha llevado a reconocer y reconocerme en relación con otras mujeres, que están en una búsqueda parecida a la mía o que ya han encontrado estos claros de luz y que hoy con amor y sabiduría han sabido entregárnoslos para construir en conjunto.
He descubierto la revista cuando me puse en contacto con Duoda. En un comienzo me fue muy extraño, ya que creo que es primera vez que veo lecturas en primera persona, creando teorías en relación y sin determinantes. Vengo de una enseñanza muy normada, incluso en la universidad donde la teoría sólo existe si la han escrito grandes pensadores. Por esto la revista me generó gran curiosidad y al leerla me he encontrado con gratas sorpresas.
Sus distintas autoras han logrado unir todas estas experiencias personales para construir una nueva teoría. Teoría que no es normada ni exclusiva, sino que teoría en movimiento, teoría en primera persona y contrastada en relación. Esto ha hecho que me pueda identificar en ella, porque tienen relación directa conmigo, han logrado poner en palabras cosas a las que antes no sabía cómo nombrar, aunque sabía que existían porque ya las vivía, pero no las sentía validadas. Eran palabras atadas en un simbólico que intentaba reprimir y que hoy han sido libres.
El camino para reconocerme como mujer y feminista ha sido largo y arduo, ha conllevado un trabajo interno de reconocimiento y autoridad. Soy joven, aún queda mucho por avanzar, pero estoy consciente y segura de que voy por buen camino. En este avanzar he ido encontrándome con estas pepitas de verdad pura a las que aludía Virgina Woolf, las que me han guiado para reconocerme feminista y poder decirlo hoy sin miedos ni ataduras.
Hoy para mí el feminismo es inevitable, es como si fuera parte de mí, por lo que siento que no puedo decirme mujer sin decirme feminista. Tengo amigas que aún no entienden esto, lo que a veces me frustra porque siento que están tan atadas a este simbólico patriarcal sin darse cuenta de que no es su espacio. Ellas se saben incómodas pero no logran reconocerse en su ser mujer.
Quizá para mí este no ha sido un camino tan complejo, puesto que vengo de una familia donde quién establecía las normas era mi madre y mi padre obedecía. Ambos han sabido desde su posición, entregarnos el amor y el vínculo, y desde esta posición desigual de poderes dentro del
hogar, cumplir con la función de crianza que a cada uno se le ha encomendado de forma diferenciadora. Mi padre desde la protección y la sabiduría y mi madre desde la relación y la confianza.
Desde niña supe que la mujer era la que ponía orden y mandaba, quien administraba el dinero y el hogar, aunque fuera mi padre quien trabajaba. Ante esto, mi cambio tuvo que ser al revés de muchas, ya que con esto, mi madre siempre me inculcó que los hombres no valían nada, que eran insignificantes y que sólo servían para entregar el dinero, por lo que yo, no les debía obediencia ni respeto. Esto para mí, en un momento fue destructor, porque tomé las palabras de mi madre al pie de la letra, ya que desde adolescente veía mi relación con hombres desde un plano igualitario, y no dejaba que ninguno de ellos traspasara los límites que mi madre había dado. Luego en la juventud tuve mis primeros novios e intentaba establecer relaciones de jerarquías con ellos, donde yo mandaba y ellos obedecían, porque pensaba que si yo podía hacer algo ellos debían hacerlo y de igual forma. Llegué a un punto en que no me sentía dentro de mí, en que el ser mujer me provocaba una especie de peso sobre las espaldas, porque era mucha la carga de tener que llevar el poder, porque esto “del poder y las jerarquías” a mí no me gustaban, no las veía necesarias para lograr relacionarme. Este fue el momento de contradicción con mi madre, donde por un lado la amaba y por otro, sentía que se equivocaba al educarme.
En este momento, ya un poco más grande y con un poco más de experiencia sobre mis hombros, comprendí que mi madre me enseñaba esto con todo el amor que ella podría entregarme, porque no quería que yo, su niñita, pasara por las mismas situaciones angustiantes y terribles que ella pasó, y claro, desde su forma de ser tan impulsiva, quizá no me lo decía de la mejor forma. Al entender esto, supe que mi madre me amaba con un amor infinito y de aquí a reconocerla en autoridad no me fue tan difícil, fue un acto liberador tanto de mí como mujer como de mí como hija.
Creo que esto ha sido también lo que me ha llevado a buscar este camino y a sentirme feminista en tanto mujer, puesto que creo que es un abrir y cerrar de puertas constante en donde me encuentro y me retraigo como una especie de reflejo. La revista de Duoda, en esta edición sobre “El Feminismo de las más jóvenes”, me ha aportado mucho también a esto. El escuchar relatos hechos carne en mujeres jóvenes al igual que yo, representadas y validadas por saberes y experiencias comunes es muy alentador.
Es encontrar guías y autoridad también en nuestra generación, que vaya que somos muy distintas a nuestras grandes luchadoras feministas de antaño, a las que debemos reconocimiento y autoridad también, puesto que han sido quienes nos han llevado a lo que somos hoy. Pero esto también nos ha llevado a reconocernos y validarnos en nuestra nueva forma de ver y crear feminismo, porque si bien somos jóvenes, hemos aprendido a aprender de nuestras antecesoras y de intentar continuar con su legado, pero ya desde otro parámetro.
Al igual que Elena Álvarez Gallego, en su texto “Un claro espera allí en el bosque, siempre, para nosotras”, veo también mi feminismo ya no como reivindicación, porque creo que la reivindicación ya la han logrado o por lo menos han luchado por ella, aquellas feministas que han seguido esta forma de lucha. Por tanto, creo que ahora el paso está en otra parte, en la revolución de la política del deseo, como lo han hecho aquellas mujeres que han trabajado por el feminismo de la diferencia, por tanto fortalecer nuestras relaciones y entregarles autoridad creo que es la vía, y aunque a veces siento que puede resultar a la vista un tanto pasiva, creo que es transformadora, porque transforma desde nuestra necesidad como mujeres, desde nuestro simbólico femenino, lo cual nos transforma desde las entrañas.
Éste y otros dos textos que hoy forman parte de la revista nº 43 de Duoda, “El Feminismo de las más jóvenes”, aportan desde diferentes miradas a la forma en que hoy las mujeres jóvenes vemos nuestro feminismo. Como ya he mencionado, desde mi experiencia me identifico mucho con lo que indica Elena Álvarez, en la forma como identifica la libertad, atribuyendo su autoría y entrega a nuestra madre, ya que es quien nos entrega nuestra libertad al nacer. Nos entrega también su experiencia sobre las nuevas formas de relación que se entrelazan en las parejas jóvenes, donde el reconocer la dependencia contribuye a crear un más para la relación. Esta forma de entregar nuevos significados a palabras tan llenas de carga patriarcal, nos libera y me libera en lo particular, ya que me da la posibilidad de re significarlas en femenino, desde lo positivo y lo relacional. Lo que nos da libertad y creatividad para construir desde aquí, desde la relación, desde el amor y ya no, como he dicho, desde la reivindicación. Esto es creo, el mayor aporte que podemos hacer a nuestra generación las mujeres jóvenes.
En directa relación con la libertad femenina, está la libertad sexual, a la cual creo que nuestra generación le atribuye mucho significado, Elena Álvarez lo habla también en su texto y Chiara Zamboni lo introduce también desde su mirada como profesora. Desde mi percepción, siento a veces que confundimos la libertad entregada por nuestra madre con la libertad sexual. Ambas son positivas y dependen de cada una de nosotras y del significado que cada una le atribuya, pero creo que sólo nos apoderamos de la libertad sexual cuando hemos encontrado nuestra propia libertad femenina y presiento que nuestra generación y las que preceden buscan encontrar en la libertad sexual, un simbólico perdido y en esta búsqueda se confunden y engañan con lo entregado por el mundo masculino.
En la revista encontramos también, un hermoso texto titulado “Un elipse entre Eros y Escritura”, donde Aura Tampoa nos cuenta su experiencia al reconocerse feminista y cómo durante este camino el mantenerse en relaciones de affidamento con otras mujeres la llevó a reconocerse y atribuir autoridad, lo que forjó su camino para identificarse como mujer y en tanto mujer feminista.
Este es un camino que muchas recorremos a lo largo de la vida, y creo que nuestra generación ha aprendido a darle importancia a la experiencia que se vive en relaciones de affidamento con otras mujeres, que se constituyen en nuestras guías. Esto reafirma lo que dice Aura en su texto, y es que somos Ontológicamente feministas.
Otro texto dentro de la revista que me hizo mucho sentido al leerlo, ya que en él me reconocí en vivencias muy comunes, fue “Y así, me hice mujer”, de Erika Irustra, ya que aborda el feminismo vivido desde su experiencia de hija y con cómo se mezcla el imperativo de ser quien soy con el imperativo que nuestros padres y madres esperan que seamos, lo que genera cambios en nuestra vida, en principio de rebeldía con ciertas caracterizaciones determinadas y luego de entender estos cambios como condición natural de nuestros cuerpos, reconociendo que nuestro cuerpo siempre vuelve al origen, al cuerpo de nuestra madre. Por lo tanto, al igual que Erika no concibo el feminismo sin el cuerpo.
La revista de Duoda, sin duda, y como ya lo he dicho, nos abre un espectro de experiencias mancomunadas, vividas de forma distinta desde cada extremo del mundo, pero que mantienen lazos comunes, que nos identifican y nos llevan a reconocer autoridad en las relaciones que concretamos con aquellas mujeres con las que nos vinculamos. Para mí, el poder entender las relaciones con otras mujeres desde un punto distinto, desde un punto libre de expresión de cada una con su ser mujer en relación, ha sido aclarador. En este momento, cada una de las autoras al igual que mis maestras y compañeras de Duoda, se han convertido en pequeñas pepitas de oro, que me han enriquecido como mujer y como feminista.
Ya estoy próxima a volver a mi país, ahí casi al fin del mundo, donde me llevo todas estas pepitas de oro para poder sembrar más en las mujeres con las cuales trabajo. Me voy llena de ilusión y con una visión muy transformadora, y no porque quiera transformar, porque quién soy yo para hacerlo, sino porque yo ya me he transformado.


Daniela Amigo Arancibia
Trabajadora Social

dimecres, 17 de juliol de 2013

La fiesta es aquí. Relato sobre un encuentro

“La fiesta es aquí”…*  Por Nuria Jornet

La casualidad ha hecho que acabe el curso “Feminisme i llibertat femenina” que hemos programado y coordinado desde Duoda para Els Juliols-UB y la Universitat d’Estiu de les Dones de Cornellà (8-12 julio 2013) y empiece el último libro de Diotima, La festa è qui (resultado del Grande Seminario de Diotima, otoño de 2011). Una casualidad que me lleva ya a titular esta crónica personal del curso y del encuentro con esta frase: “La fiesta es aquí”.
Sé que la frase en sí, y quizás más en el contexto que os describiré, tendrá sus reparos y, en la crisis actual, puede dar a entender una pérdida de realidad. Creo que justo lo contrario. Como Chiara Zamboni escribe en el prefacio de este libro: “lo que caracteriza una fiesta es saber poner en común lo que sentimos como bueno y gozoso, a pesar de lo mucho que falta (…), mostrando la dureza [sí] pero indicando contemporáneamente el aparecer de otra cosa” (mi traducción). O el sentido de las palabras de Diana Sartori, en uno de los textos, cuando piensa que quizás la queja femenina de “no formar parte de la fiesta, estar excluidas de la fiesta” puede ocultar el hecho de en “qué” fiesta, y nos invita a pensar que la revolución del feminismo ha sido una gran fiesta durante la que ha acaecido algo de inédito, “una ontofonía creativa capaz de interrumpir el tiempo lineal” y que permite dar un salto (un salto sul posto) “que balza di là dal patriarcato direttamente nel presente”. Y me quedo (fascinada por el texto de Diana) con esta imagen del salto y en especial cuando apunta: “a menudo nos damos cuenta de que hemos saltado cuando el salto está hecho”. Y algo pasa con la libertad, con esa libertad femenina que acompañaba el título de nuestro curso: siempre había estado, pero especialmente después del “salto del feminismo” vemos con nueva luz cuánta libertad ya existía.
Porque la sensación, tras el curso, fue que habíamos dado ciertamente un salto, percibiendo en ese presente, en esa aula, hablando y pensando en presencia, que la libertad femenina estaba ya ahí. Que lo que hicimos, con ese relato a varias voces del “feminismo de la libertad” (nombre que aparece en el documental de La politica del desiderio que me parece afortunado, en el sentido de acertado, oportuno y a la vez feliz y venturoso =María Moliner) fue despertar, acompañar, dar palabras a lo que ya llevábamos.
 
Quiero ante todo, en primer lugar, contar mis sensaciones, para descubriros después palabras y experiencias que vimos, entre todas a la luz de ese descubrimiento de la libertad femenina. Mi extrañeza primera ante un auditorio nuevo para mí –formado mayoritariamente por mujeres de mediana edad, sin formación universitaria, procedentes del entorno social de la emigración de los años 60 en Cataluña-, un cierto desencuentro, leve y sin dureza, ante mi puesta en escena (un tanto rígida en las formas, formas que quizás ellas percibieron ante todo “muy” académicas). Para dejar, sin embargo, algunos puntos que percibí de encuentro y aproximación: por ejemplo, la fascinación por esas Preciosas que inventaron un lugar político, de mediación femenina, el Salón; transformando este lugar central de la casa y desplazando la distinción entre lo público y lo privado que había en su tiempo. Ya ahí, en ese “momento” de las Preciosas, percibí también que mi aproximación en este caso a otro grupo presente, más minoritario, el de las jóvenes universitarias de 18-20 años, iba también a realizarse en la mediación, o mejor, en la necesaria para ellas incorporación de los hombres.
La extrañeza, ajenidad femenina, que yo nombré en algún momento de mi texto y que después retomaría Caroline Wilson para marcar ese corte del llamado “feminismo de la segunda ola” y la creación de grupos, de espacios de mujeres solas, tenía sentido en mi público, pero especialmente en el de las mujeres más mayores, cuando ellas lo llevaban a su experiencia propia: la del grupo, asociación de mujeres de la ciudad, el grupo de teatro, y la fuerza que habían sacado de ese entre-mujeres.

Una de estas mujeres, relató de una manera fuerte y bella, el salto, su salto. El entre-mujeres y en especial la relación con otra mujer, también presente en el curso, le dio la fuerza para hacer un desplazamiento, su desplazamiento. Primero, percibir que su mente (fueron sus palabras elegidas, aunque yo también pondría su cuerpo, cuando, en la relación de confianza con su médica, pudo controlar el número de hijos que quería); su mente, decía, era suya: “mi mente se separaba de la de él” –su marido. Y, a continuación, entablar una mediación amorosa y de intervención en su realidad cruda y nada fácil (matrimonio joven, problemas de alcoholismo de su marido, no independencia económica): marcar unas nuevas reglas del juego, cuidar a su marido (con quien desplegó una capacidad de cuidado, amorosa, que pasaba incluso por cuidar las palabras que lo etiquetaban desde fuera: “no era un borracho, era alcohólico”, atención, como se encargó ella misma de puntualizar).
En ese punto, la intervención de la amiga puso en jaque muchas de las políticas (política segunda) y (ahí estaba yo de nuevo, en parte, solo en parte, sí), algunas de las intervenciones y discursos desde la academia. Su amiga no era una víctima, y no quería entrar en ese discurso, un tanto ya estereotipado de la mujer que sufre violencia y que será, en el marco de ese “discurso”, hecha objeto de, con unas pautas y un hacer controlados por el estado, por el poder, victimizada. No, su amiga, ya se había “independizado”, sí, pero quería mediar en su realidad, con su hijos, con su marido, con sus gestos, con su mirada. No quería etiquetas desde fuera como “hombre machista”, “mujer víctima”.
El relato se cerraba, por parte de su protagonista, con todo un descubrimiento: “el feminismo ha sido demostrarme quien soy yo”, dijo.

Fue en la clase de Pilar Babi, maestra en el arte de dar entrada a la experiencia libre del ser mujer, donde tuvimos el relato de otra mujer, más mayor, que había entrado de lleno en esos protocolos de atención a las víctimas de la violencia. Protocolos que nos mostraban la paradoja de que era ella la que en realidad era “la” controlada, controlada por la policía en sus movimientos, en su ir y venir por la ciudad. Una paradoja sí, pero que no ocultaba la experiencia de ser de esta mujer, su experiencia de transformación interior que la hizo cortar con la dura realidad con la que convivía más de 40 años. Mostrar su salto, dio pie también a que otra, en circunstancias parecidas, se atreviera a decir que ella estaba en camino de esa transformación. En realidad todas descubríamos la experiencia de vivir la libertad de la otra, y esa experiencia nos hacía más grandes. En esa misma sesión, otra mujer, trazó sin casi ser consciente de ello, su experiencia de creación, con más de 20 años a cuestas, de una empresa, con su marido, a su medida. En su relato (“llamé a las trabajadoras y les dije: ¿qué horarios queréis? (…) “Mi marido me dejaba…y yo hacía”) descubrí algunas de las invenciones de las nuevas empresa femeninas, del presente, y percibí ese entrar entera, el ser mujer, en los contextos del trabajo.




Fue todo un proceso compartido, que duró los cinco días del curso: descubrir y poner palabras a esas experiencias, y darle un sentido político. Difícil y complejo a la hora de saltar o ir más allá de algunos puntos que eran realmente fuertes en el trayecto y en el currículum de estas mujeres: el sentido de clase, la queja o el lamento (no encuentro las palabras adecuadas) por no haber podido estudiar (y de ahí un sentimiento encontrado, contradictorio, por las mujeres que sí lo habían hecho y mostrando, quizás en exceso, su ignorancia y su inferioridad no exenta sin embargo de una cierta rebeldía e incluso orgullo por poder estar aquí, en el aula). Y, en el contexto actual de crisis, el lamentar y revindicar la pérdida de unos derechos -sanidad, educación trabajo…- (y de ahí una llamada, un grito, a la política del poder, y a las mujeres políticas).  
En mi manía de empezar también los libros por el final, capté enseguida una frase potente dicha por Federica Giardini, en el Grande Seminario: “(…) lo que se trata de hacer ahora es consumar el luto de los privilegios tenidos en el patriarcado”. Quizás no afino suficiente la traducción ni el sentido de sus palabras en su contexto, pero ahí detrás hay también el gesto de aprovechar la crisis para dejar caer, crear algo nuevo... Pero sin duda ahí també aparece el miedo, el no saber qué va ocurrir, y seguramente el rechazo de una parte del grupo de mujeres, alumnas de este curso, recriminándome mi posición “privilegiada”. ¿Dinero?, ¿trabajo más o menos seguro? Sí, seguramente. Pero hay otras muchas cosas, negativas, que han cambiado en mi lugar de trabajo, en la universidad, y que también son producto de este final lacerante del capitalismo y del patriarcado.

Quiero poner ahora, para finalizar, algunas de las imágenes y palabras que mis compañeras de curso pusieron en el aula para acompañar y desvelar, como os decía al principio, lo que ya existía.
Fue especialmente bonito lo que Pilar Babi llamó (retomándolo a su vez de Carmen Yago) “el velo de la miseria femenina”; quitar ese velo, descubriendo la trampa, la lupa que lee la realidad desde los ojos patriarcales. Y descubrir lo que no está ocupado por el patriarcado. La última sesión de Núria Beitia, con esas invenciones y prácticas políticas contemporáneas (Madres de mayo, Città felice…) y mi primera sesión, retomándolas del pasado (Hortensia, Christine de Piza, Sança de Nápoles, Agnès de Peranda, Aldonça de Bellera), mostró algunos ejemplos, encarnó algunas de estas fundaciones y espacios no ocupados o desvalorizados por el patriarcado.
El trabajo con Remei Arnaus nos llevó a una práctica de partir de sí, trayendo al aula lo que ha llevado el feminismo de la libertad en la educación. Ese pensar y nombrar una experiencia educativa, cada una en su pasado más o menos reciente, satisfactoria y no satisfactoria, nos permitió dar palabras y nombrar las mediaciones primeras, y poniendo en el centro lo que llevaban en un movimiento de dentro a fuera.
Con Clara Jourdan fue especialmente importante situar en el aula el “final del patriarcado”, nombrado por las mujeres de la Librería de mujeres de Milán en 1995, y al final de su intervención fue fecundo también poner la cuestión femenina junto a la cuestión masculina, y el trabajo en las relaciones de diferencia. Tanto en su texto, como en la proyección del documental después, fue central la necesidad de nombrar, poner en palabras. Estábamos ya en el punto medio del curso, y creo que ya percibíamos todas lo que Clara nos advertía al principio de su intervención: poner la diferencia femenina a pensar (la diferencia sexual pensante) y que el ser mujer tenga sentido y dé sentido a la realidad (os diré que al día siguiente, intervendrían algunas de las mujeres que os he comentado ya).
Con Caroline Wilson fue muy importante dar cuenta que de ese proyecto moderno, basado en la ley-estado, en la ciencia (en esa fiesta, que diría Diana) habían sido excluidas las mujeres. Y como algunas primeras mujeres, feministas, del siglo XVIII, como Mary Wollstonecraft, y algunos nombres de la generación mujeres del XIX en España, habían empezado a luchar por participar, entrar en ese proyecto, construido a medida de los hombres. Aunque también fue importante descubrir, en algunas de ellas, auténticos gérmenes de proyectos y de relación entre mujeres poco estudiados o visibilizados (como el propio trabajo pedagógico de la Wollstonecraft o los textos contra la guerra de Vera Brittain, que enlazaba con esas mediaciones femeninas en el conflicto o el valor de la paz duradera en Christine de Pizan que yo había presentado el primer día).
Hasta aquí esta desordenada crónica de lo que fue y de mi experiencia.


* Dedico este texto a mis compañeras de curso: Caroline Wilson, Clara Jourdan, Gloria Luis, Pilar Babi, Remei Arnaus y Núria Beitia. Y el apoyo técnico y audiovisual de Amparo Chumacero. Para las dos primeras, escribo en este castellano un poco apurado…  

divendres, 12 de juliol de 2013

Apúntate al curso "La diferencia sexual como pensamiento y política"

La diferencia sexual como pensamiento y política

Dra. Caroline Wilson, Duoda (Universidad de Barcelona)


En el aire hoy hay algo que pide nombrar la experiencia de las mujeres, para dar vida nueva a una cultura, la cultura moderna masculina, que ha llegado al final de una crisis larga. Esta asignatura/curso online ofrece una síntesis atractiva, rigorosa y sencilla de la esencia y del uso que podemos encontrar hoy para el pensamiento y la política que se ha desarrollado en el mundo occidental a través del deseo de muchas mujeres de traer al mundo tanto el sentido libre de la diferencia sexual como también de traer la libertad femenina al mundo común de mujeres y hombres.


·         Precio: 150 Euros, abierto a todas y a todos. Curso de extensión universitaria. 4 créditos ECTS. Online.

·         Del 21 de octubre 2013 al 21 diciembre 2013. Idioma: Inglés (Saber leer inglés es esencial. Se puede responder en inglés, castellano, catalán o francés).


Programa

1: Introducción. La historia, ideas y limitaciones del proyecto feminista de la Ilustración, un legado genealógico que, sin embargo, puede necesitar transcenderse.

2: Luce Irigaray. Una invitación y un desafío. Las ideas principales de la obra inicial de Irigaray y su impacto y significado.

3: Diótima y La librería de mujeres de Milán. El nacer de una política arraigada en el pensamiento y práctica de la diferencia sexual. Una historia y el análisis de sus primeras exploraciones y figuras políticas.

4: El desarrollo de esta política y pensamiento. La genealogía. La autoridad femenina como práctica política. El partir de sí. La política del deseo.

5: El orden simbólico de la madre. La política del simbólico.

6: El trabajo sobre el negativo.

7: La trascendencia y la libertad.





Para más información y matricula: duoda2@ub.edu

dilluns, 17 de juny de 2013

Sobre la nostra Revista Duoda Nº 43


Compartim les paraules de la Catalina Ramón LLadó,  una de les nostres convidades a presentar la Revista Duoda Nº 43 i Nº 44.

En primer lloc agrair a la Remei per haver confiat en mi i en les meves paraules per participar en la presentació  d’aquest nou exemplar de la revista de Duoda nº 44, encara que parlare del 43.
La meva relació amb la revista data d’alguns anys enrere, quan a la Universitat en vaig sentir a parlar. Gràcies a les lectures que em van proposar algunes de les meves mestres, vaig poder ampliar els meus coneixements, però el que em va cridar l’atenció d’aquells escrits, era el llenguatge que utilitzaven les dones que hi escrivien. Moltes de les paraules no les acabava d’entendre perquè estaven situades en un pla diferent a com els havia entès fins llavors. Era un llenguatge que no m’era estrany del tot, abans m’havia apropat a Maria Zambrano i ja m’havia passat el mateix. No ho acaba d’entendre lògicament però em tocava, em donava aire i vida. Físicament i emocionalment suposava un indici d’obertura cap a un nou lloc entre conegut i desconegut. Tant com he pogut, en les meves visites a Duoda, he carregat dintre de la motxilla tots el exemplars que podia, perquè per a mi són un gran tresor ple de saviesa als que acudeixo de tant en tant perquè em nodreixin.
Recordo l’any passat, quan vaig anar a presentar-li a la Nuria Beitia la meva proposta del treball de creacions socials femenines. Les meves practiques vaig fer-les en un centre de salut familiar, on vaig estar present a les sessions de pre i post part, a més de compartir altres activitats. En aquestes sessions vaig estar-hi sense haver sigut mare. Recordo que la meva mestra, l’Àngels va demanar-me si ho tenia clar, perquè potser compartir aquests moments tan especials podien afectar-me. I li vaig dir que per a mi cap problema. Després d’acabar les practiques, vaig dir-li a la Nuria que volia fer el treball sobre una de les altres activitats (gimnàstica conscient) i que preferia no parlar sobre els efectes que havia tingut en el meu desig maternal.  Abans de marxar em va regalar el número 31 i llegir-lo em va ajudar a poder posar en joc el meu desig de ser mare i introduir-lo finalment en el meu treball final i en la meva vida.
Centrant-me en l’exemplar que ens ha portat aquí a la Daniela i  a mi. Dir-vos que l’any passat vaig estar present al seminari i en vaig fer una recensió , i ara que el torno a llegir, ja em sembla diferent, o soc jo que he canviat?!!.
Aquests seminaris representen per a mi un espai i un temps d’escolta de dones que donaran mesura als meus desitjos, dubtes i pulsions de vida. Pulsions de vida perquè són les sensacions que tinc quan hi assisteixo, perquè les vostres paraules m’arriben ben endins i surto transformada o almenys amb ganes de fer-ho. He de dir, que encara no m’he decidit a participar-hi preguntant i em vaig penedir molt de no haver-ho fet amb la Josefina Molina –directora de cinema -. Ja que havia fet l’assignatura de Teresa de Jesús i m’havia tocat molt. Potser que comenci a ser hora que em posi en joc jo també i perdi, o no millor dit, accepti la meva por a posar-me en joc.
La intervenció de la Josefina Molina em va espantar en un primer moment, només escoltava dades i no vaig parar atenció a la seva reivindicació del seu dret i llibertat a exercir una mirada pròpia sobre el món, més concentrada en el contingut que en la forma. En el torn de les preguntes, la seva mirada sobre el que li plantejaven em va semblar molt enriquidora i encertada. Situava les seves paraules en un simbòlic que m’era proper. Quan en relació al reconeixement que han fet d’ella i d’altres companyes les generacions més joves, assumeix la falta de reconeixement que ella va tenir cap a les que havien estat abans. A les que no es van apropar per motius ideològics o situacions vitals, però que havien estat l’inici d’una cosa molt important, com és que la dona introduís la seva mirada en un món que els permetria poder difondre una altre manera de mirar la realitat.
En la ponència de Elena Álvarez Gallego, on parla del feminisme de cada dona. Estic d’acord en que el ser dona és quelcom que, en relació, vaig re-el-laborant al llarg de la vida  i que acompanyo del meu pensar-me com a tal.
En relació a la reivindicació, penso que hi ha de ser i que la podem inventar des d’altres llocs. Des de la meva llibertat femenina, amb humor i amor. Posar en joc la nostra llibertat relacional en un espai compartit i no envaït pot deixar respirar i fer sorgir altres maneres de fer. Partir des d’un altre ritme, que doni temps a pensar el que anem fent. Perquè potser, deixar-se la pell, el desgast de la constant visibilització i activisme en les reivindicacions és el que esgota i acaba distorsionant el seu sentit. Acollir-la com diu –Erika Irusta Rodríguez- des dels diferents ritmes, temps i creativitats que posem en joc.
M’agrada la menció que fa  l’Elena –en el seu text del monogràfic “ el feminisme de les més joves- a les paraules de Maria Zambrano. Per a mi, venir als seminaris és un temps d’escolta que m’ajuda a pensar-me com a dona. Són un moments en el que tot es para i permeten intuir les clarianes del bosc de cada una de les dones de les que vinc a aprendre, aprendre a viure. Intuir i saber que s’estan parlant de coses que com a dones ens fan ser conscients de la nostra llibertat, creativitat i possibilitats.
Tornar a llegir l’exemplar m’ha fet veure que la meva mirada s’ha ampliat i que puc compartir la meva experiència amb noves paraules que em permeten dir-me. Aquest posar en paraules em fa sentir lliure, perquè em fa passar per un procés de reflexió de la meva experiència que em transforma per moments. Tenir l’oportunitat de compartir-ho en un dia com avui m’enfronta a les meves pors, la por a que els meus pensaments que poso en paraules no coincideixin amb el que visc i experimento. La por a no ser prudent quan afirmo, prudent de no precipitar-me. No donar temps a que allò que vull expressar parteixi de mi, ho pugui argumentar de forma senzilla i ordenada i sigui clara i precisa amb el que vull dir.
Tinc por perquè sempre m’he expressat de forma poc clara, sense cap ordre ni precisió i molts de cops m’he precipitat parlant des d’un neutre que no em deia i em dificultava la relació amb l’altre, perquè aquest/a no pot donar-me mesura si jo no em poso en joc. Una mesura a la que li dono molt de valor perquè em cura i em nodreix. Com diu Aura Tampoa- en el seu monogràfic “una elipse entre eros i escritura”, “em quedo amb els moments en els que sento que les dones amb les qui estic també s’han detingut en les nostres certeses”. I aquest reconeixement de les dones que m’han donat mesura en aquests darrers anys, ha fet que m’apropi a la meva mare, perquè reconeixent-les a elles, la reconec a ella que és la que em va donar l’inici. A vosaltres, us vaig autoritzar de seguida perquè el vostre simbòlic em donava claror però la feina la tenia en donar espai a la potencia de lo negatiu de la meva relació carnal i simbòlica amb la meva mare.” Mirar-l’ho cara a cara i restar aprop d’ell , com diu Luisa Muraro.
Vull aturar-me en les paraules d’Aura Tampoa, a qui em va costar entendre durant el seminari, moltes de les seves paraules creaven un simbòlic al que no sabia arribar. Ara que ho llegeixo amb més consciencia, veig que ella va saber donar-li les paraules justes a la seva experiència de ser dona. Ser dona es anar sent en relació i li permet una forma de vida més harmoniosa, coherent i justa d’acord amb el que ha viscut.
Estar a la casa on em vaig criar m’enfronta amb la meva relació amb el ser dona, totes les fronteres que es van aixecar després de la meva primera menstruació i totes les que he hagut de tombar i encara ho faig per tornar a ser conscient de que jo era lliure des de la meva dependència primera, la de la meva mare.
Per finalitzar, dir-vos que les paraules de Chiara Zamboni m’han encès la llum per mirar la meva feina diària d’una altre manera, treballo d’educadora social. Fer-me conscient que les relacions que estableixo són enriquidores si surto dels rols socials establerts i m’obro a un contacte autèntic que dona espai i temps a un altre tipus de relació que des de la confiança autoritza a que passin coses i s’interpel·lin diferents ritmes i temps. En la meva feina acompanyo a dones i homes, en el seu procés de vida independent. Aquest fet, en ocasions, és una lluita pel seu reconeixement de persones amb uns drets i desitjos i un tancar portes a que els hi diguin qui són,alguns d’ells estan incapacitats. Algunes vegades es tancar-li les portes a qui els va donar la vida i la confiança per donar aquesta passa en nom d’una autosuficiència i independència que els acaba invalidant afectivament. Penso que tinc molta feina en re-pensar i posar a treballar tots aquests negatius però les vostres paraules i la vostra presència em donen la força i la mesura per continuar.
Per acabar, voldria mencionar les paraules de Chiara Zamboni en referència a l’obediència interior de Maria Zambrano i la llibertat que aporta la seva pràctica. I aquesta és possible si s’està atenta a la presència real dels cossos amb els que em relaciono i com diu María Milagros, aquest estar atenta té a veure amb el ser dona. I aquí estic, mirant-vos, escoltant-vos i confiant en el vostre ser dones.
Moltres gràcies a totes i a la meva mare per donar-me la vida.
Catalina Ramón LLadó

dimecres, 8 de maig de 2013

XXIV Seminari de Duoda La Política de les noves Mares

El XXIV Seminari de Duoda La Política de les noves Mares (dissabte 11 maig 2013) té la intenció de donar continuïtat al Seminari de 2012 El feminisme de les més joves. El protagonitzaran dones, magistrae de Duoda, d’entre 35 i 45 anys, que són mares. El seu sentit serà explorar en l’experiència del “doble sí” de les dones d’avui a la maternitat i a la feina, en un doble sí entès com la conjugació simutània per cada dona, de dos infinits: l’entrega completa a la maternitat i l’entrega completa al treball realitzat com a vocació personal.
En reunions d’equips d’investigació de Duoda, hem observat que entre les noves mares amb feina, indiferentment de les reduccions de l’horari laboral i d’altres ajudes externes, es viu sovint l’experiència d’una nova alienació, que consisteix en un desplaçament espiritual inconscient cap a alguns postulats de l’emancipació, la qual cosa impedeix apreciar el sentit de la pròpia experiència amb realisme. Aquest desplaçament se sol atribuir a circumstàncies externes (companyes de treball insuportables, duresa extrema del capitalisme en crisi, homes que no han canviat prou, manca de retorn i gratitud de tot el que una posa i dóna al món) alguna cosa que pertany a l’experiència íntima de cada dona. Estudiant el poema 629 d’Emily Dickinson, que diu:
La Batalla librada entre el Alma
Y Nadie – es
De todas las Batallas victoriosas –
Con mucho La Más Grande –
De ella no se tiene Noticia fuera –
Su Campaña Incorpórea
Se entabla, y termina –
Invisible – Desconocida –
Tampoco la Historia – la documenta –
Mientras Legiones de una Noche –
El Amanecer dispersa – Estas perduran –
Actúan – y son término –
Hem anat descobrint que en la contratació entre si i si d’algunes (molt significatives) d’aquestes  dones, hi ha una resistència a reconèixer autoritat a la pròpia experiència femenina quan aquesta  s’acosta al lloc de treball o al seu sentit. La resistència bloqueja o impedeix fer el simbòlic necessari  per viure amb felicitat (o simplement, viure) el “doble sí” que elles mateixes han donat a la maternitat i a la feina, perquè el lloc de treball no s’impregna de femení i, en conseqüència, resulta  desagradable.
Per això proposem un Seminari d’exploració de la pròpia experiència al voltant de les pràctiques que es fan per a portar al món el “doble sí” i, tanmateix, no accedeixen a la llum, a allò simbòlic. Aquestes pràctiques, en certa manera fallides, generen molt de cansameNt en les noves mares. La intenció del Seminari 2013 és, doncs, investigar en els obstacles que impedeixen avui a una dona impregnar de femení l’empresa, la funció pública o un altre lloc de treball remunerat, i contribueixi a que segueixin sent per a ella llocs desagradables. Es diferencia de l’anterior seminari precisament en el fet que no observem aquests obstacles en les protagonistes del Seminari 2013.

Programa:
10.15, Núria Jornet Benito i María-Milagros Rivera Garretas
Benvinguda i presentació

10.45, IVETTE ROCHE ANDREU
La vida, en dansa
Ser mare com un do, i a l’hora, un pes enorme, una losa que se sent, un pesar que més lleuger es torna si s’assumeix i s’accepta de la millor manera. Com si aquest pes, s’alleugerís quan se l’accepte com quelcom d’ineludible. Verticalitat, sol, correcta distribució del pes, respirar, espera, salt i desplaçament, gravetat, espera, escolta, silenci. Relació. La dansa com una guia, en què cos i ànima abracen la vida, la pròpia, i la que s’entrega.
Ser mare com una recerca d’un cos tou i recptiu, mòbil, rítmic, en constant joc d’equilibri en l’espai on es mou. Crec fermament que podem crear més possibilitats de moviment i de llibertat si afinem la nostra escolta i la dels nostres fills i filles. Crec que ho anem fent però no ho hem explicat.

12.00 CARME VIDAL ESTRUEL
En la revolta de la maternitat
Este es un tiempo comprometido, no en el sentido de las viejas consignas que resuenan huecas por haber cumplido con sus propósitos, sino en la asunción de un cambio singular que me desborda. Este es un tiempo que me compromete en un intento por conjugar la maternidad material sin desvestirla de su trascendencia y su potencia simbólica para significar. Este es un tiempo desordenado, pues ser madre es en mí una experiencia convulsa; no por falta de deseo sino a consecuencia de esta revuelta que, cuando la fuerzas, te expone a una relación con lo inaudito, inaudito que es y trae al mundo tu criatura.
Mi criatura de tres, ya casi cuatro años, ha removido el mundo que yo pensaba ordenado. Ha sido, por así decirlo, un niño de lo más talentoso en el arte de desmantelar aquellas conjeturas de supervivencia que me sujetaban, aunque en precario, derecha. Nuestra relación es como el zumo de limón, su gracia curativa está en la dosis y si una se excede en su ingesta, el cuerpo se resiente. Así, aprender a dosificar el desorden para poder comprenderlo y encontrar las palabras ha sido lo más costoso, sobrevivir en medio del caos es lo más ingrato, acoger lo inaudito… en esto estoy.
Quisiera en mi exposición señalar aquellos lugares que, a raíz de mi maternidad, han sido alterados, sin más ambición que la de enunciar, pues esta formulación es la traslación de un equilibrio precario que vivo en tiempo presente. Esto soy yo aquí y ahora, sin una perspectiva que pueda salvarse por la distancia del tiempo y con la fragilidad que me supone acoger que el tiempo puede no darme la razón.
La maternidad es espacio de contratación material y es, también, espacio de creación de simbólico femenino libre. Pero en mi experiencia – todo el texto parte del reconocimiento de la propia contingencia, contingencia que me exime, cuando el tono no sea adecuado, de la presunción categórica, puesto que sin contingencia la maternidad deviene identidad vacía, un lugar mudo a la resonancia creativa que nace de la relación de cada madre con su criatura, singular y concreta – decía que en mi experiencia, el peso de la contratación material, su desmesura, ha silenciado su potencia política. Así, comprender, trascender la urgencia de lo inmediato sin desmerecerlo para que su peso no me detenga, es una práctica que media entre dos irremediables hasta dar con una dúctil sujeción a lo inamovible, que es mi hijo. Esto es, vivir arraigada pero sin dejar de ver el cielo.
Ser madre es asunción de responsabilidad para con la materialidad, materialidad sin la cual nada más es posible, materialidad que hoy – en este nuevo contexto de capitalismo agonizante y final del patriarcado – las mujeres no tenemos garantizada. Materialidad que aunque presentí en el momento en el que yo formulé mi deseo de ser madre, no aprehendí. Materialidad de la cual por ser mi hijo un deseo no puedo (dicen) ser redimida, pues esta materialidad que hiere debe ser pensada, también, en la práctica política que es la maternidad.

13.00 Debat obert
Pausa-dinar

16.30 ON SÓC QUAN SÓC DOS? PERFORMANCE.
Creació: SOPHIE KASSER. Mare i artista. Amb la col·laboració de la pianista Nathalie Pierrehumbert. Assessorament artistic: Stéphane Lévy.
Peça de teatre-dansa que l'artista ha creat per intentar expressar la seva experiència viva a l’entorn del sentit que ha donat a la seva entrega al treball i a la maternitat.
Amb el seu cos i amb la música ens deixa entreveure aquest "doble sí" i la magnitud del desig present a l'experiència de ser mare i treballar.
Pes, temps, preguntes, desitjos, cansament, plaers petits i grans formen part d'aquesta peça.

18.30 COL·LOQUI SOBRE ELS RESULTATS DEL SEMINARI
Sala de reunions de la Biblioteca de les Facultats de Filosofia i de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona
c/ Montalegre, 6 - 08001 BARCELONA

Us hi esperem!

VIII Diàleg Magistral Duoda Tornar a començar. Entre vida, política i educació: pràctiques de llibertat i conflictes fecunds

Us convidem a compartir aquest diàleg amb Anna Maria Piussi el proper Divendres 10 de maig 2013 - 17.30 h a la Sala d’Actes de la Facultat de Belles Arts de l’UB, C/ Pau Gargallo, 4 - 08028 Barcelona (Metro Zona Universitària). Entrada lliure.

De qué parlarem? aquí tenim un resum de A. M. PIUSSI:
Era el llunyà 1989 quan es va publicar el llibre col·lectiu Educare nella differenza, coordinat per mi, que testimoniava, per rellançar-la a l’intercanvi més ampli, la irrupció durant aquells anys, gràcies al fort desig de professores lligades a la política de la diferència, de pràctiques i reflexions innovadores i originals nascudes de la llibertat i les relacions d’autoritat entre dones, que portaven a l’escola i a la universitat el tall de la revolució femenina oferint-la a les més joves.
Va ser un desplaçament trencador, l’afirmació de la diferència femenina com a significant lliure de qualsevol aspecte de la vida educativa i escolar. Aquesta empenta amorosa va fer possible un distanciament, també respecte a posicions feministes dels anys setanta, que ens va permetre sortir dels dilemes “o massa o massa poc”, “o ets dona o parles-penses”, exposar-nos com a punt de palanca del canvi i situar-nos finalment amb llibertat (i amb alegria) més enllà d’aquestes antinòmies fictícies. Vam fer un salt, no un salt en el buit, sinó en la confiança recíproca i en la grandesa del nostre desig, i vam crear un desequilibri per desplaçar els significats de l’educació. Fou la inauguració de la pedagogia de la diferència sexual a Itàlia. I per mi un nou inici.
Des d’aquella època, els meus camins, com, d’altra banda, els d’altres, han estat marcats per continuïtats i discontinuïtats, períodes d’intensitat i d’altres de silenci o pèrdua momentània de referències. He conegut les dificultats de la intermitència en un procedir mai lineal, però també la transformació i el rellançament del desig que el saber estar amb confiança en la intermitència fa possibles. Dels molts anys de treball a Diotima, en la pedagogia de la diferència sexual, en el moviment d’autoreforma de la universitat i l’escola, a Sofías, a les activitats amb Duoda, he après que la matriu de la vida i de la nostra existència lliure és néixer i renovar l’alè del naixement amb nous inicis, continuar iniciant. Al centre de la meva contribució, vull posar-hi, per tant, la potència transformativa de (saber) recomençar, potència que té origen en el naixement de la mare, categoria central de la nostra política. Aquesta demana també la capacitat de fer buit, d’apartar-nos de tot el que ja hem dit i pensat, sense perdre-ho; al contrari, per fer-ho reviure davant la prova d’un present marcat per noves contradiccions però també gràvid de possibilitats; demana sortir d’una certa autosuficiència viscuda com a protecció, per fer lloc a una altra cosa dins i fora de nosaltres, per encreuar nous desitjos i subjectivitats que estan movent el món amb preguntes i respostes noves, també a través de conflictes generatius.
Saber recomençar entre vida, política i pedagogia avui és important, perquè els contextos i les formes de vida han canviat, també a través de les nostres modificacions, i és necessari tenir en compte els canvis en curs per orientar-los de la millor manera, fent-nos amb altres dones i amb homes possibilitats de nou inici, sense ficcions d’harmonia. Vivim en un temps visiblement marcat per la presència i el protagonisme femenins en tots els àmbits de la vida social, un temps viu i favorable que contrasta amb la melancòlica, destructiva, decadència del projecte masculí de la modernitat. Hi ha senyals de canvis inesperats i prometedors en dones (i homes) de les generacions més joves; hi ha desplaçaments importants en la cultura política, científica, en el saber de la vida material i de la convivència, repensats radicalment a partir de les dones i, per tant, per a tots. A Itàlia veiem rellançaments de desig possibilitats per la confrontació i l’intercanvi lliures, també conflictius, entre dones amb camins diversos, cadascuna amb la seva singularitat (vegeu la Trobada Nacional de Paestum); i hi ha un refloriment, després d’un temps de silenci relatiu o aparent, d’iniciatives a l’escola, a la universitat, a la formació, als mitjans de comunicació, entorn de la diferència sexual/de gènere. Queda com a nucli persistent en la discontinuïtat, com a guany essencial i irreversible, la consciència que la pedagogia de la diferència és la pedagogia, però sento necessari re-començar, donar-li un nou inici amb pensaments i pràctiques, amb convergències i conflictes generatius a l’altura d’aquest amor del món que ens mou, en virtut del qual sabem que el món no és tal sense el seu i el nostre més.
(Traducció de l’italià d’Agnès González Dalmau)

Programa:
17.30 h. Presentació del Diàleg magistral, a càrrec de Remei Arnaus, investigadora de Duoda
17.45 h. Anna Maria Piussi, Tornar a començar. Entre vida, política i educació: pràctiques de llibertat i conflictes fecunds

Us hi esperem!

dijous, 4 d’abril de 2013

In Memoriam Rosa Rossi

Rosa Rossi entrevistada por Rosamaria Aguadé en DUODA 17 (1999)

ROSA ROSSI
Canossa, 1928-Roma, 4 febrero 2013

De Rosa Rossi recuerdo que tenía el don de la sensibilidad. Con la sensibilidad detenía la barbarie, como un hada que levantara un poquito una varita mágica. Detenía la barbarie de los prejuicios y del rigor académicos, de las ideologías y de las prisas. Estaba en la universidad como hispanista (erudita y grandísima), y parecía una mística; era marxista, y escribió sobre santa Teresa de Jesús y sobre san Juan de la Cruz los mejores ensayos que conozco; empezaba una conferencia llena de gente expectante, y se tomaba su tiempo con cualquier cosa, casi sin decir nada, como quien sostiene al descuido una flor o un vaso, hasta que los ojos y los oídos se fijaban sonrientes. Por eso, todavía hoy (o especialmente hoy, no sé) hay que prepararse para leerla con el primer movimiento de los ritos de paso: la separación.
Como pasa con la mística femenina, su escritura no ha notado el paso del tiempo. De sus ensayos, mi favorito sigue siendo el libro Teresa d’Avila. Biografia di una scrittrice (1983, 2ª edición ampliada 1993), premio Donna Città di Roma, dedicado a Ida Magli (en italiano) y a Giulia Adinolfi (en la traducción española, de 1984), un libro tan querido que se vendía en los kioskos de periódicos en España en 1995. Esta biografía cambió definitivamente las claves de lectura de la vida y de la obra de Teresa de Jesús, que pasó de ser una mujer grande pero lejana por lo incomprensible a ser una fuente de inspiración de hombres y mujeres, incluso jóvenes feministas, como ya había ocurrido en el siglo XVI, siglo en el que también había escritoras feministas, como la novelista castellana Beatriz Bernal, autora de libros de caballería como los que leían Teresa y su madre Beatriz de Ahumada.

El secreto de Rosa Rossi fue el seguir las fuentes históricas con sencillez para, sin perderlas de vista, ir descubriendo los flujos de la conciencia de Teresa hasta conseguir trasladarlos literal y alegóricamente a la escritura de su biografía. Esto quiere decir que Rosa Rossi se situó a cada paso en el contexto de la información que Teresa pudo tener, prescindiendo de los conocimientos que se tienen cuando se mira desde el presente y se sabe cómo acabó la historia. Teresa vivió siempre perseguida, siempre con el riesgo de ser detenida y condenada por el tribunal de la Inquisición de Castilla; escribir sabiendo que al final sería canonizada, habría tergiversado el sentido de su vida y de su escritura.

Para conseguir algo tan difícil, Rosa Rossi se dejó llevar por la inspiración, inspiración que ni pone ni quita objetividad a la historia sino que la vuelve “historia viviente”. Escribió en la Prefazione a la segunda edición de Teresa d’Avila (p. XXX):
“Letti e utilizzati dall’interno della mente di lei, quegli appunti mi svelarono la grammatica delle “voci” teresiane: interventi lucidi di una “voce” interiore, momenti di dialogo tra voci contrastanti all’interno della mente. Piú di una volta la “voce” insiste perché lei “non trascuri di scrivere quello che ti dico [...] altrimenti dimentichi quello che ti ho detto”, in altri casi la voce polemizza con la mentalità patriarcale che vuole limitare la libertà di movimento di Teresa. In altri casi l’appunto registra momenti dell’”innamoramento” per Gracián o della tensione con Juan de la Cruz.”

Pienso que Rosa Rossi revolucionó a finales del siglo XX la noción de biografía histórica con profundidad semejante a la de Virginia Woolf con su Orlando, del que su autora dijo que quiso “revolucionar la biografía en una noche”.
Al saber de su muerte, me vino el recuerdo de su sensibilidad en la voz de los dos últimos versos del poema 1038 de Emily Dickinson:
Ser una Flor, es profunda
Responsabilidad –
                                                                   María-Milagros Rivera Garretas
                                                                   Barcelona, 29 de marzo de 2013


dimarts, 2 d’abril de 2013

Comentario del cine forum de Duoda, Significando miradas a la película María Antonieta, de Sofia Coppola


Cartel de María Antonieta, la película
Esta película es una muestra más de cómo la libertad femenina se cuela por todas partes, esto ocurre sencillamente porque existe, porque está allí donde una mujer la pone en circulación. Esto fue lo que  se nos mostró el pasado 22 de marzo en el debate del cine fórum de Duoda Significando miradas, en torno a la película  Maria Antonieta, una reina muy distinta de la que se nos muestra en los manuales de Historia y en las novelas.

Esto fue posible gracias a que la directora de cine Sofia Coppola, basándose en el libro: María Antonieta, la última reina, de  Antonia Fraser y confiando en la soberbia interpretación de la actriz Kirsten Dunst, ha sabido mostrarnos lo que realmente estuvo en juego en aquellos años convulsos de la Francia revolucionaria. Desde este cine fórum  nos hemos acercado con otra mirada para recoger el fruto de esta trilogía de creación femenina que ha dado un nuevo trato a esta reina, siendo capaces de atravesar siglos de desprecio, de ignorancia y malos entendidos, para mostrarnos a una mujer que sintió el peso de la corona francesa sobre su cabeza y aun así, se tomó su libertad, fuera del alcance de la corte de Versalles.

Sin entrar en más detalles, quiero poner de manifiesto que esta película se vertebra desde lo íntimo y personal hacia lo común y externo, ya que narra la historia de un período de Francia enfocado desde la experiencia personal de María Antonieta. Entre tafetanes y sedas, Coppola, consigue mantenernos dentro de palacio,  aislados y ajenos a lo que ocurre fuera de la corte, sin explicitarnos contacto con el exterior, ajenos a la Revolución, igual que lo estaba la anquilosada corte de Versalles, sólo a través de algunas pinceladas nos pone de manifiesto la verdadera causa que provoca la crisis y el hambre que asola a Francia, el juego de poder de la Guerra de los Siete años. Sin apenas diálogos, sin grandes discursos, sólo con frases sueltas  y sutiles cotilleos entre baile, salón y pasillo nos hace saber que algo está pasando afuera, ese es, en parte, el atrevimiento de Sofía Coppola.



Marisé Clement
Barcelona, marzo 2013

María Antonieta, de Sofía Coppola (2006)


María Antonieta, cartel de la película de  Sofía Cópola
Esta película es la segunda ofrecida en el segundo año de existencia del ciclo Cine forum de Duoda: Significando miradas, ciclo fundado y sostenido por Marisé Clement López y otras. La disfrutamos el 22 de marzo en el teatro La Cuina de La Bonne en Barcelona. Estuvo amadrinada por Ivette Roche Andreu, que la presentó con originalidad y que, con Marisé, sostuvo el coloquio/foro de debate que siguió a la película.

El cine necesita mucho espacios y actividades como esta, porque la crítica cinematográfica corriente y, también, la opinión no crítica que circula sobre las películas, tiende a no entenderlas bien, en especial las que han sido pensadas y dirigidas por mujeres. Al no haberse enterado del final del patriarcado, la crítica habitual no ve la libertad femenina o la interpreta como falta de admiración al falo, provocando verdaderos errores de epistemología. María Antonieta, por ejemplo, que es una obra maestra, ha tenido que soportar críticas del tipo “superficial” o “esteticista”, nociones que se han quedado por detrás del presente como ejemplo de hermenéutica de la plancha más que de interpretación de una obra de arte.

La figura de María Antonieta bosquejada por Sofia Coppola y por su fuente principal, la novela María Antonieta: la última reina de Antonia Fraser, e interpretada maravillosamente por Kirsten Dunst, es mucho más creíble y fundada que la que transmiten tercamente los libros y las revistas de historia. Como le ha ocurrido a otra reina más antigua, Juana I de Castilla y Aragón, su memoria histórica ha sido tapada por una leyenda banal y oscura que es, en realidad, un icono de madera que esconde otra cosa: en el caso de María Antonieta, la leyenda (que curiosamente aprenden muy bien los alumnos y alumnas de historia que apenas saben historia) ha escondido lo que esta película desvela, y lo desvela sin traicionar a las fuentes. La película desvela que María Antonieta tuvo la misma libertad, con contenidos distintos, de su madre la archiduquesa María Teresa de Austria. Desvela que se había enterado de que su mundo –el mundo al borde de la primera gran revolución social de Europa– era muy distinto del mundo de su madre y del rey Luis XV de Francia. Desvela que sabía, como sabía J. J. Rousseau o, antes, Christine de Pizan, que la obsesión por el rango no salvaría a la aristocracia francesa (escena en la que una noble se altera porque María Antonieta no refuerza en sus fiestas “el lugar que una ocupa”). Desvela que la nueva delfina no aprueba la política sexual de la corte de Francia (escena con madame Du Barry). Desvela que fue la intervención del gobierno francés en la Guerra de la independencia de los Estados Unidos lo que arruinó a la Hacienda y la sociedad francesas, y no los gastos personales de la reina. Desvela que la prensa revolucionaria masculina y burguesa mintió sobre la reina como mujer, manipulando a la opinión pública difamándola sobre un asunto (el ser mujer) sensible porque sagrado ya que todas y todos nacemos de mujer (“Si no tienen pan, que coman pastel”). Desvela que María Antonieta no era una mujer incompetente sino una que quería libremente ser madre (aparte de que lo quisiera Francia) y encontró para su deseo obstáculos casi insalvables, empezando por su marido, un hombre, como algunos de hoy, muy desorientado; lo desvela en muchas escenas, de entre las que destaco dos: el nacimiento de la niña, esencial para ella porque necesaria para la Trinidad femenina, y la relación con la gran pintora de su corte que fue Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun. En realidad, en el trasfondo de la biografía de María Antonieta y de la película de Sofía Coppola está la Querella de las mujeres, y esto ha contribuido a importunar a la historia y a la crítica cinematográfica con poder.
En la película es, en mi opinión, esencial la gran escena casi final en la que María Antonieta, en el palacio real con su marido Luis XVI, su hija y su hijo, toda la aristocracia huida y una parte del pueblo enfurecido en la plaza, se levanta, sale al balcón y, en silencio, hace una profunda reverencia al pueblo. La escena dice que la reina sabe que quien está haciendo, desde ese momento, política del poder en Occidente son las masas; es decir, muestra que su competencia simbólica era tan grande que sabe rendirse y no se equivoca de enemigo. La escena trae a la memoria otra escena: Las Meninas de Velázquez, un cuadro que anticipa en lo simbólico (que es donde se hacen las revoluciones que cuentan) el final de las monarquías absolutas: el artista pintó al rey al fondo, pasando de soslayo, casi fuera del cuadro, mientras la infanta hace una leve reverencia no al rey sino al espectador o espectadora.
Solo he echado de menos, y mucho, a las Preciosas, sus salones y la cultura de la conversación. Parece que ni Sofia Coppola ni Antonia Frazer las conocen, a pesar de que el gran libro de Benedetta Craveri La civiltà della conversazione fue publicado en 2001 y a pesar de que Manoel de Oliveira las representó con gusto en La Lettre en 1999.

María-Milagros Rivera Garretas