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Un Regalo Inesperado

Profesora Asunción López Carretero. 
  
Sucedió una tarde. Estábamos reunidas y Milagros me propuso, por mediación de Remei, hacer una asignatura en el máster Online. Un sí fue mi respuesta, pensé, algo que viene de la mano de Remei seguro que me abrirá a nuevas relaciones con sentido. Y así fue como se inició mi colaboración en el Máster online en Estudios de la Diferencia Sexual. Este comentario tiene relevancia porque hace unos años mi relación con el espacio virtual no era ni medianamente buena, pero me aventuré. Me aventuré porque el sentido de la relación entre mujeres trasciende, dándole vida, el medio material. Y eso fue lo que ha ido sucediendo curso tras curso.
Ahora puedo decir que ha sido una experiencia de las que dejan huella profunda. He tenido la oportunidad de compartir un espacio de relación con distintas mujeres poniendo en juego uno de los tesoros más preciados para nosotras: el deseo de educar.
Educar en grande, educar desde la libertad ha sido siempre un arte femenino, en casa, en la calle, en las relaciones de amistad, y también en los centros educativos formales, en los que paso a paso se han ido creando con nuestra presencia nuevos espacios de libertad no previstos. A veces con mucho dolor y esfuerzo.
Alguna mujer me pregunta al iniciar la asignatura... pero no soy profesora ¿Voy a poder estar en la asignatura? Claro que sí, es mi respuesta. Su experiencia aportará más riqueza. Nos va ayudar a desplazar el simbólico patriarcal y a reconocer el orden simbólico de la madre, un orden que ayuda a crecer, que da un lugar a cada una y a cada uno. Y que todas hemos vivido y experimentado como hijas, como madres, compañeras... y también como alumnas. Pero no siempre es fácil ese desplazamiento. Tiene también tramos oscuros, desconcierto, a  veces dolor. Y juntas en el espacio de la asignatura- de dos en dos- hemos ido explorando la relación educativa desde la libertad y la gratitud hacia aquellas experiencias significativas que nos han hecho quién somos, empezando por la relación con nuestras madres, origen de todas las demás.
Educar como educan las madres, dice Milagros Rivera en su libro, “El amor es el signo”, cuya lectura os recomiendo. Recuperar ese sentido amoroso de educar que humaniza, que civiliza, que conecta cuerpo y palabra, sentimientos y pensamiento, ha sido el fruto de este camino que hemos ido recorriendo en la asignatura. Y de este modo experimentar un nuevo encuentro, en primer lugar con nuestra madre, y desde allí con todas las relaciones significativas de nuestra vida que nos nutren y nutrimos.
El máster es para mí un espacio y un tiempo de calma, de encuentro verdadero, de intimidad y trascendencia. Un espacio en el que algunas de nosotras a  veces hemos  tenido tropiezos por esos tirones que  tenemos las mujeres y que se ha traducido en ausencias, pero casi siempre el encuentro ha sido fecundo.
Parafraseando a María Zambrano, es un espacio de escritura viva en el que cada una pone en palabras el secreto que lleva dentro, aquello que por ser tan verdad no puede decirse.


Gracias a todas las alumnas, a Milagros Rivera y a Nuria Beitia por sostener y cuidar este espacio precioso. 
Gracias por el regalo... inesperado.
Asun.

Barcelona, 8 de junio de 2013
(Cuadro. Mirta Cwirko)

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